
He aquí una pregunta recurrente que suscita -hay
que reconocerlo- variados comentarios y jocosas hipótesis, tanto fuera como
dentro de las logias.
Dichoso aquél para quien la respuesta a
tal pregunta sea evidente y pueda encontrarse sólo por la pretendida “lógica”
que se atribuye al trabajo masónico. Decididamente, no estoy de acuerdo con
este punto de vista. Incluso si el tema parece poca cosa -¡en efecto, lo es!-,
es también ejemplar si lo consideramos unos instantes. La manera de tratarlo
puede ser indiferentemente rigurosa o fantasiosa, como sucede con cualquier
otro tema relativo a la masonería, en la que a menudo reina la bisoñería.
Abordémoslo aquí como un tema “serio” y apliquemos un método probado: la aportación de pruebas históricas y documentales.
En primer lugar, ¿de qué mandil estamos hablando? Si nos referimos al
del período operativo -
